Siempre he tenido una especie de aberración hacia los guatemaltecos, los hondureños y los peruanos. La única injustificada, hasta ahora, era con los primeros.
Hoy durante mi visita al gimnasio, veía las noticias y me encontré con un reportaje donde la familia real: El presidente y su esposa decidieron hacer una cochinada de proporciones bíblicas; resulta que el poder, o lo que alcanzó a probar, le gustó tanto a Sandra Torres que heroicamente decidió divorciarse de Álvaro Colom (presidente) para poder ser electa como mandataria del país en cuestión.
¡¿Qué clase de mamadas son esas?! Ni siquiera Marthita hizo algo así de asqueroso por tener poder. Me parece una burla, aunque me parece aún peor haber escuchado a gente en la conferencia mostrada que aplaudía por "negarse al amor".
En fin, estaba leyendo aquí que Torres no tiene posibilidades reales de ganar, aunque me parece que más allá de eso deberían de desterrarla por arpía e hija de la chingada. Abusar del pueblo es una cosa muy grave (aunque no sea la única), pero una burla de esta manera justificándose con que ahora estaría “casada con la nación” me parece increíble.
No sé si esta situación me da risa, pena o enojo aunque me inclinaría por una mezcla de las tres. Hay que ser muy cabrón para creer que el pueblo va a comprar estas historias. Pero si lo hacen es porque seguramente el pueblo se los permite.
Nótese que en ningún momento estoy argumentando que en México la situación sea mejor, sólo estoy juzgando esto que vi en la tele, así que dejen la arena de sus interiores en otro lado.
Sonando: Always too late - Annie
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